La Biblioteca digital de Google

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Google llegó a un acuerdo en diciembre de 2004 con las universidades de Stanford, Harvard, Michigan (Estados Unidos), Oxford (Gran Bretaña) y la Biblioteca Pública de Nueva York para digitalizar todos sus libros y fondos documentales, y ponerlos a disposición del público en Internet. Sólo la biblioteca Widener de Harvard tiene 15 millones de volúmenes.

Gerber comprende los recelos que provoca aunque considera que son infundados. “Google es un buscador, pero no el único. Nuestro éxito radica en que las busquedas son rápidas y fáciles. Si no fuera así, los internautas buscarían en otros sitios. Google sólo facilita el camino para que la gente encuentre la información que necesita. Google Print es un servicio de valor añadido más, como Gmail o Picasa. Si los internautas descubren libros y les interesan los comprarán, y eso es también beneficioso para los autores y editores”, dice Gerber.

Varios estudios, según Google, sostienen que sólo el 20% de los libros publicados a lo largo del tiempo son de dominio público. “Un 20% está a la venta y entre el 60% y el 80% restante han dejado de editarse, están descatalogados. El objetivo de Google Print es poner en circulación este gran volumen de libros. El problema no es que los libros vayan a desaparecer, porque muchos están en las bibliotecas. El objetivo es ponerlos en la Red. Si no está en Internet no será encontrado y no será leído”.

Las obras que están bajo dominio público, es decir, que no están sujetas a derechos de autor, se ofrecen en su totalidad. “De las sometidas a copyright sólo ofrecemos una ficha de catálogo y un extracto sobre la búsqueda que aparece en la obra y el número de ocasiones que el término buscado aparece en el título”, explica Gerber.

A pesar de las demandas recibidas por violar el copyright, Google asegura que es “absolutamente” respetuoso con la propiedad intelectual. “Consideramos

que indexar libros, aunque estén bajo copyright, no es una violación de la ley. Estos títulos no se pueden leer ni imprimir. Simplemente puedes leer un pequeño fragmento. Esto es un fair use [uso legítimo, uso razonable] del material“. Este concepto jurídico de la legislación anglosajona deja abiertas las excepciones a los derechos de autor. Para saber si hay o no fair use, los jueces deben establecer en cada caso si el uso del material protegido es comercial o educativo, el volumen y cantidad reproducido y los efectos sobre el mercado que causa su puesta en circulación, entre otros.

En Europa, por el contrario, las excepciones están delimitadas por la ley. De ahí que de la biblioteca de Oxford, Google Print sólo digitalice los libros que están bajo dominio publico, es decir, los publicados durante o antes del siglo XVIII, tal como ya hacen proyectos similares como Gutenberg o Alianza de Contenido Abierto. Gerber no está en contra de estos y otros proyectos: “Cualquier iniciativa que ponga en Internet libros nos parece positiva. Los vemos como complementarios, no como competidores”.

Gerber asegura que el buscador no obtiene ingresos económicos. “El 100% de la digitalización y el mantenimiento de la base de datos de las cinco bibliotecas corre por nuestra cuenta”.

GOOGLE PRINT: http://print.google.es

Informació publicada a “el Pais” CIBERP@ÍS 10/11/2005

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